Dejaron
las bicicletas allí mismo. Sí, tenía tiempo, dijo Ellie mientras se alejaban,
tiempo de sobra. No era como estar en Rathmoye, en la calle, entre la gente,
asustada. Allí reinaba la paz y Ellie, como si estuviera sola, se sentía parte
de ese silencio.
Foto:
Caloura, São Miguel, Azores
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